Fluye sangre de tus sienes hasta cegarte los ojos.
Cubierto de hilillos rojos el morado rostro tienes. Gerardo Diego, Viacrucis.
La secular tradición del ejercicio del Santo Vía-Crucis ha sido una constante en nuestra Cofradía desde la segunda mitad del siglo XX. Así, la Hermandad organizaba uno cada Domingo de Ramos de los años sesenta y setenta de esa centuria, década en la que se trasladó, hasta mediados de los noventa, al Lunes Santo. Por otro lado, cada Viernes de Dolores la Cofradía realiza el Vía-Crucis parroquial.
En 1970, el Santísimo Cristo del Humilladero, Titular de la Cofradía, dejó de procesionar por encontrarse en un mal estado de conservación, lo que propició que la Cofradía adquiriera un nuevo Crucificado para sustituirlo mientras se restauraba. Con la misma advocación que el Titular desfiló durante veinte años, hasta 1990, cuando la histórica imagen se incorporó, de nuevo, a la Semana Santa. Al nuevo Crucificado se le continuó rindiendo culto en el templo del Espíritu Santo, aunque ya no hacía estación de penitencia.
Pocos años después, la iniciativa de varios hermanos surtió efecto, y la imagen adquirida en 1970 volvió a incorporarse a los desfiles procesionales de la Cofradía. Lo hizo en 1999 bajo la advocación de Santísimo Cristo de la Preciosa Sangre en una procesión que se denominó Vía-Crucis de la Juventud y que tenía lugar el Miércoles Santo. La procesión, que desde 2006 es denominada Vía-Crucis Penitencial del Espíritu Santo, presenta algunas particularidades:
El nacimiento de esta procesión supuso la creación de un complemento para la uniformidad tradicional de la Cofradía: el verduguillo púrpura, que llevan todos los hermanos, tanto de carga y como de escolta. Así pues, como se regula en el artículo XXXI de los Estatutos, todos los hermanos llevarán los siguientes hábitos en esta procesión: túnica granate, capuchón de color púrpura sin capirote con el escudo de la Cofradía bordado en el lado izquierdo del frente, cíngulo blanco, medalla de la Hermandad, guantes blancos y zapatos negros.
El único acompañamiento musical que lleva, para potenciar el recogimiento y el fervor propios de un Vía-Crucis, es un timbal.
Cada año se realiza un Vía-Crucis diferente, y es rezado por todos los miembros de la Comunidad Parroquial y por otras cofradías y colectivos de la ciudad.
Son numerosos los fieles que acompañan a la imagen rezando el Vía-Crucis y alumbrándola con velas.
El cortejo parte a las 22:00 horas del Miércoles Santo desde el templo del Buen Pastor, de la demarcación de la Parroquia del Espíritu Santo.
Las calles que recorre son Costa Rica, Colombia, Bolivia, Chile, Cuba (donde se reza una estación frente a la Casa-Hermandad de la Cofradía), Colombia y La Roche Sur Yon. La procesión finaliza en la parroquial del Espíritu Santo, donde se hace la última estación del Vía-Crucis, al filo de la media noche.